Ensayaban mis ojos ver poemas
debajo de la pluma.
Y volvió el cielo a llorar sobre el otoño
y las nubes a chocarse en lo alto
y el viento a traer el invierno.
En un aquietar de corazones
vino la nada a socavar mis sueños.
Con la espada erosionada de luchas,
desafié al mismo diablo en mi locura
y me enfrenté a otra espada
acostumbrada a la batalla.
Me aparté del camino,
y en el sitio apacible de la derrota
o de la meta,
disfruté de una noche con estrellas.
Nada podía ya pasar bajo ese cielo...
Hermosos tus poemas Grisel da. .. te sigo leyendo besos
ResponderEliminarMuchas gracias por el comentario!
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